En un rincón tranquilo de la calle Strauss, en el centro de Jerusalén, la Tumba de Benjamín se ha convertido recientemente en un destino para quienes buscan fe y fortaleza interior, en el corazón de una ciudad que atraviesa tiempos complejos y difíciles.
La calle Strauss, en Jerusalén, es una de las vías más transitadas de la ciudad y no es solo un camino para el tráfico y el comercio. En medio del ruido, las multitudes y la rutina urbana, existe un sitio sagrado que muchos desconocen: la Tumba de Benjamín, el hijo menor del Patriarca Jacob y el único hijo de la Matriarca Raquel en la Tierra de Israel. En los últimos meses, especialmente ante el aumento del costo de vida, la presión económica y los desafíos personales, el lugar se ha convertido en un refugio silencioso para quienes buscan fortaleza espiritual.
¿Por qué cada vez más residentes de Jerusalén acuden a la Tumba de Benjamín en busca de fortaleza espiritual?
Visitar tumbas de personas justas y lugares sagrados no es algo nuevo, pero el período actual ha intensificado esta práctica, especialmente en Jerusalén, una ciudad conocida por la complejidad de su vida cotidiana. Junto al Muro Occidental, la Tumba de Raquel y la Cueva de los Patriarcas, la Tumba de Benjamín surge como una parada íntima y sagrada en el corazón de la ciudad. Aquí, lejos de las multitudes pero aún dentro del entorno urbano, los visitantes expresan sus sentimientos y buscan alivio frente a las presiones de la vida.
La ubicación es sorprendente. Se encuentra cerca de una biblioteca obrera de la década de 1960, frente al antiguo Cine Mitchell, hoy convertido en la Yeshiva Orayta, y cerca de pequeñas tiendas y una panadería kosher. De manera aún más llamativa, la tumba está situada dentro de un parque infantil público, donde este antiguo sitio aparece repentinamente ante los visitantes. La mezquita adyacente añade otra capa de complejidad histórica y social a Jerusalén, y plantea preguntas sobre la continuidad de la fe y el tiempo en un espacio urbano activo.
¿Quién fue Benjamín y cuál es el significado más profundo de este lugar en Jerusalén?
Muchos conocen a Benjamín a partir del Libro del Génesis como el hijo menor y más querido de Jacob, que perdió a su madre Raquel al nacer. Más tarde se casó y tuvo diez hijos, cuyos nombres fueron elegidos en honor a su hermano José. Cuatro de estos hijos están enterrados cerca de él, y sus nombres reflejan historias de dolor y anhelo.
Bela, símbolo de la desaparición de José entre las naciones.
Bequer, recuerdo de la primogenitura de Raquel.
Ashbel, referencia al cautiverio de José en Egipto.
Huppim, símbolo de las bodas que nunca pudieron presenciar.
Los otros seis hijos, enterrados en el mismo lugar, completan un retrato de memoria y unidad familiar.
La tierra donde se estableció la Tribu de Benjamín se convirtió más tarde en parte de Jerusalén, donde se construyó el Templo. La historia de José y sus hermanos, tradicionalmente fechada en los siglos XVII y XVIII a.C., y el asentamiento en la Tierra de Israel unos 400 años después, no son solo capítulos consecutivos. Representan un viaje histórico y espiritual, de una familia dividida a un pueblo con un destino común.
¿Cómo se convirtió la Tumba de Benjamín en un lugar de oración y tranquilidad en el centro de la ciudad?
Las instituciones responsables del sitio trabajan para permitir la oración y el estudio de la Torá. Según los visitantes, muchos han encontrado allí consuelo y cambios en sus vidas, ya sea en el sustento, la salud, las relaciones o la vida familiar.
Es difícil determinar dónde termina la fe y comienza la transformación interior, pero la sensación es clara. Salir de la Tumba de Benjamín y regresar a la concurrida calle Strauss suele dejar una sensación de claridad. Es como si uno hubiera salido por un momento de las profundidades de la historia para volver a la Jerusalén moderna, llevando consigo la fuerza silenciosa del lugar y un nuevo significado para la vida, incluso sin respuestas inmediatas.


