Se espera que el Ramadán comience este año el 18 de febrero de 2026, sujeto al avistamiento de la luna, y finalice el 19 de marzo de 2026. Cada año, el mes sagrado trae consigo un aumento de las tensiones en Jerusalén, especialmente en el Monte del Templo, adonde acuden diariamente decenas de miles de palestinos y ciudadanos árabes de Israel para rezar y visitar la mezquita de Al-Aqsa. Los viernes, el número de fieles y visitantes puede superar las 100.000 personas.
¿Qué hay detrás de las acusaciones de cambios en el statu quo del Monte del Templo?
Este año, el riesgo de una escalada se considera mayor de lo habitual. Dirigentes y analistas palestinos sostienen que el histórico statu quo en el Monte del Templo se ha visto erosionado, y apuntan a lo que describen como permisos más amplios concedidos a visitantes judíos. Entre ellos mencionan oraciones públicas, postraciones, el uso de chales de oración y la introducción de objetos religiosos en el recinto.
En las redes sociales palestinas se repiten las advertencias de que la mezquita de Al-Aqsa está “en peligro”, junto con llamados a la población para acudir al lugar y “defender” el santuario frente a lo que se describe como “incursiones” judías.
Al mismo tiempo, los medios palestinos expresan preocupación por las recomendaciones del Comité de Seguridad Nacional de la Knéset para imponer límites numéricos y por grupos al ingreso de fieles desde Cisjordania a Jerusalén durante el Ramadán. Estas propuestas son presentadas ampliamente como una forma de “castigo colectivo”.
El gobernador de Jerusalén de la Autoridad Palestina, junto con el Ministerio de Asuntos de Jerusalén, emitieron comunicados advirtiendo contra lo que califican de “planes arbitrarios” para restringir el acceso a la mezquita de Al-Aqsa. Analistas palestinos alertan de que el Ramadán de 2026 podría convertirse en “el más violento y tenso de los últimos años”.
¿Cómo se preparan las fuerzas de seguridad para el Ramadán de 2026?
Ante este panorama, los preparativos de seguridad en Jerusalén ya están en marcha. Además de amplios despliegues policiales para mantener el orden público, las autoridades se centran en vigilar y alejar de la zona del Monte del Templo a personas identificadas como posibles instigadores de disturbios.
Según informaciones de la prensa palestina, en los últimos días las fuerzas de seguridad israelíes han convocado a decenas de residentes palestinos de Jerusalén a reuniones de advertencia antes del Ramadán. A muchos se les habrían entregado órdenes de alejamiento por 10 días del Monte del Templo, con posibilidad de prórroga tras la aprobación del comandante del Distrito de Jerusalén de la policía.
Los medios palestinos también destacan una oleada de interrogatorios, amenazas y órdenes restrictivas contra decenas de ex presos de Jerusalén Este. Estas medidas son descritas como un intento de ejercer presión psicológica y reducir la presencia de figuras influyentes en la mezquita de Al-Aqsa durante el Ramadán, bajo el argumento de “prevenir la incitación”.
De acuerdo con los reportes, las citaciones se centraron principalmente en ex presos vinculados a Hamás, incluidos algunos que fueron liberados hace muchos años. Las acciones se llevaron a cabo en varios puntos de Jerusalén, entre ellos el puesto de control del campo de refugiados de Shuafat, el barrio de Ras al-Amud en Silwan, la comisaría de Kishle en la Ciudad Vieja y la comisaría Oz en Jabal Mukaber.
En el puesto de control de Shuafat, palestinos denunciaron un incidente especialmente tenso. Según sus relatos, más de 70 ex presos fueron convocados, retenidos durante unas cuatro horas y obligados a posar para una fotografía grupal junto a la bandera de Israel en contra de su voluntad. Los intentos de los oficiales de dirigirse al grupo habrían derivado en enfrentamientos verbales.
En resumen, mientras Israel presenta estas medidas como pasos preventivos legítimos de cara al Ramadán de 2026, los palestinos las consideran una violación de la libertad de culto y una campaña de presión política contra quienes no se someten al control israelí.


